Agazzi, Rosa (1886 - 1959) y Carolina (1870 - 1945).
 
1. Educadoras italianas creadoras de un modelo pedagógico para la educación infantil, las que a partir de su trabajo en un jardín de estilo froebeliano, comienzan a estructurar las bases y las características esenciales de lo que sería su modelo, el cual plantea en su ideario pedagógico que el niño es una totalidad y constituye el centro del proceso educativo. Desde este punto de vista el centro infantil ha de concebirse del niño, para el niño y según el niño, enfatizando el carácter individual de la enseñanza. A diferencia de Montessori, utiliza material no estructurado para las actividades con los niños. El fundamento pedagógico de este modelo se puede reunir en un conjunto de conceptos, principios y objetivos esenciales, entre los que se encuentran el concebir al niño como un germen vital que aspira a su entero desarrollo, por lo que se pretende que crezca sano, robusto, ordenado, inteligente, civilizado y bueno. De estos conceptos se deducen principios educativos tales como el de la autoactividad, enfatizando el carácter dinámico de la vida del niño; la libertad en la que se hace mucho énfasis; el de relación o comunidad, que expresa que el niño es un ser "en contexto”, que se desarrolla en un ambiente determinado, que es, fundamentalmente en esta etapa, la familia; el del juego y el orden, en el cual planteando que el juego es la actividad por excelencia del niño, señalan que requiere de una cierta ordenación que responda a la propia necesidad del niño y que le permita una liberación de energía. El modelo plantea una concepción de una educación integral que se expresa en el propósito fundamental de "estimular, promover y orientar la potencialidad del sujeto".y se caracteriza por un profundo respeto a la naturaleza del niño, ratificando la presencia de los planteamientos del movimiento de educación activa, más que la inclusión de nuevos postulados. El fundamento religioso ocupa un lugar importante dentro de este paradigma, dándole peso a la educación religiosa y moral, también concebida en una estrecha relación con la vida misma y por tanto con los demás. Estos fundamentos religiosos son un elemento que le da una perspectiva especial a este currículo, como parte del concepto de educación integral en que se sustenta, y que se requiere tener presente para su comprensión cabal. Entre los factores y elementos del modelo agazziano se encuentra el ambiente humano, en el que se considera la distribución de los niños en grupos y subgrupos atendiendo a la edad y con una maestra, una institutriz y una cocinera; en el ambiente físico, en el que se plantea que el centro infantil debe poseer diferentes espacios interiores y exteriores, incluyendo jardín y además un museo didáctico, aspecto importante para la actividad del niño, enfatizando además cuestiones relativas a la higiene en su sentido más amplio; la organización del tiempo, que asume una jornada diaria de cuatro horas de actividad física, de recreación, juegos, cantos, cuentos, conversaciones, dibujos y diferentes labores, que incluye en verano la jardinería; la planificación, que expresa una determinada selección de objetivos y de graduación de actividades; y las actividades y recursos, que incluyen las de la vida práctica, lenguaje, canto y diferentes labores, destacándose la realización de actividades prácticas en el museo, en labores manuales y la jardinería y sus manualidades. Es innegable el aporte sobre el uso de las contraseñas o distintivos para señalar orden y ubicación de los objetos en el trabajo educativo en el centro infantil. Los aportes principales del modelo agazziano se suelen señalar en el ambiente humano la preocupación bastante explícita sobre la importancia de una ratio o determinada proporción adultos - niños que para la época significó un avance, ya que la proporción era mucho mayor en aquel entonces; en el caso del ambiente físico, hace un llamado a velar por determinadas condiciones higiénicas básicas, las que hoy están presentes en toda institución infantil. También llama a tener en cuenta una cierta proporción de metros cuadrados por niño, tanto en espacio interior como exterior. De particular interés resultan las actividades de la vida práctica, las cuales favorecen la acción del niño en todo momento, y no sólo en los períodos variables como en otros modelos. Es innegable el aporte sobre el uso de las contraseñas o distintivos, si bien es cierto que hoy en día existen muchos criterios diferentes en cuanto a cómo deben ser, dependiendo de cada modalidad de educación infantil, lo cierto es que están presentes en todo currículo preescolar.