Uso de "tarjas" para el control del trabajo de campo.

La tarja era la antigua calculadora de los olivareros andaluces.

Consistía en una vara de higuera partida a lo largo, en la que se realizaban una serie de muescas (cortes o tajos).

En la parte superior se anotaba, mediante símbolos, el número de obrero al que se le adjudicaba. Esta zona no era dividida longitudinalmente.
En la zona cortada se anotaban las cantidades de aceitunas recolectadas. Estas muescas o “tajas” se hacían con las dos mitades unidas y solían hacerse por fanegas o múltiplos y submúltiplos de ella. Esta fanega era una medida de capacidad que convertida a unidad de masa correspondía aproximadamente con unos 90 kilos de aceituna. De otros productos correspondía con cantidades diferentes, según la densidad.
Al término de cada jornada se realizaba otro corte para separar lo anotado día a día. Al finalizar cada anotación el obrero quedaba con su mitad correspondiente y el representante de la empresa (manijero, “aperaó”,…) o el propio dueño quedaba con la otra.

Otros utensilios utilizados en el cultivo tradicional.


 

 

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